Regresaba de un sendero de la reserva y por las dudas pasé a ver como seguía el nido del Batará Carcajada.
Y justo veo que el macho estaba llegando con comida, una polilla, asi que guardando la distancia esperé que entregara el delivery.
A ojo desnudo no veía detalles, solo el movimiento; luego revisando la foto vi claramente las dos bocas pidiendo comida.
La polilla alcanzó para uno solo, no se divide, supongo que el otro gritará con mas fuerza la vez siguiente (por el hambre).
Les aclaro que para las tomas guardé una distancia prudencial, mas allá que el nido se encontraba en un arbusto de un jardín sumamente transitado por gente y con el nido a poco mas de un metro del suelo.
Evidentemente estos batarás están mas que acostumbrados a la presencia humana, sobre todo a observadores de aves que no toma como amenaza y sigue haciendo su vida tranquilamente.
Monopie, poco recorte para acercar y revelado en Lr.
Saludos y buen finde!